'Aquí no se habla de literatura, se habla del placer de la lectura'

sábado, 3 de septiembre de 2011

CADA MAESTRILLO TIENE SU LIBRILLO

Y es que las manías del lector son infinitas. Los hay que leen procurando no provocar daño alguno en sus páginas para mantener su biblioteca repleta de ejemplares aparentemente vírgenes. Otros gustan de utilizar un marcapáginas por cada libro para que al terminarlo el primero quede encerrado para siempre entre dos páginas centrales del segundo. Algunos prefieren marcar su lectura con billetes de metro, flyers publicitarios  o listas pasadas de la compra. No son pocos los que anotan en los márgenes pensamientos surgidos a partir de la lectura de un párrafo especialmente inspirador.
Mi ritual consiste en una taza de té con leche, el título en cuestión y un lápiz. Soy de esas a las que les gusta violar el libro; Marco el punto de lectura haciendo un doblez en la esquina superior de la página, si es la esquina inferior la doblada es para indicar que un párrafo, una línea o una palabra me ha gustado especialmente. Con el lápiz subrayo frases que sé que querré encontrar en un futuro. Rara vez escribo en márgenes, aunque no dudo si me apetece hacerlo. Mis libros se notan usados y me encanta que así sea.
Por eso nadie me presta títulos, y yo dudo al prestar los míos porque me siento como un esquimal cediendo a su esposa para que la disfrute otro. Soy demasiado celosa para un ménage à trois con las páginas con la que me he deleitado y un tercero con vete a saber tú que criterio. No,no,no, es mi libro ¡y solo lo toco yo!

Y vosotros ¿tenéis manías?

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